Blog Detail

Sea lo que sea que pase por tu mente no te enfoques en ello ni trates de eliminarlo. Yongey Mingyur Riponche

Distintas mentes, un único engaño

José Escánez Carrillo 31/03/2017 0 comments 0

En su libro sobre mindfulness “¡Está asqueroso!… Dame más”, Arnold Kozak ofrece metáforas acerca de las distintas formas en que la mente tortura al hombre, dialogando consigo misma de forma sistemática e insistente. Quién, dónde, cuándo, por qué… Preguntas que no cesan en una mente evolucionada, charlatana, exigente, calculadora, materialista y difícil de aquietar.

Así, la mente cuentacuentos inventa historias usando palabras innecesarias. Realiza una narración continua y no es nada práctica. A menudo distorsiona la realidad o avanza en círculos, repitiéndose hasta la náusea, y casi siempre se precipita en sacar falsas conclusiones.

La mente que comenta charla y charla sin parar; juzga a todos y todo y da su opinión sobre lo que está ocurriendo. La vida del que posee esta mente transcurre con el volumen amortiguado por los incesantes comentarios que revisan una y otra vez los mismos detalles y situaciones. Esta mente arrastra al miedo con pensamientos de ansiedad o visiones de un futuro distorsionado por funestas predicciones.

La mente perro corre detrás de todos los estímulos, deseos y aversiones que se le pasan por la cabeza. Cualquier pensamiento puede desencadenar una persecución. Es caótica y oportunista. Muy parecida es la mente mono, que salta de árbol en árbol, de un pensamiento a otro sin detenerse un instante. Es impulsiva, inquieta y desordenada.

La mente león se concentra y se mantiene centrada. Reina de la selva y señora de su dominio, es tranquila y desapasionada. Ignora los huesos que tanto llaman la atención de la mente perro. Es majestuosa y estable.

La mente araña está siempre activa y ocupada. Aunque se compromete al máximo, no siente apego por el resultado, y no se queja cuando las cosas no salen como espera. No se siente decepcionada ni intenta aferrarse en vano a lo que tiene, y no se toma a sí misma demasiado en serio.

Podría concluirse que lo ideal es ser consciente de cuál es la mente que nos gobierna en cada momento y sentirnos cómodos con ella. En palabras de Eckhart Tolle, la mente es un instrumento soberbio si se usa correctamente. Sin embargo, si se usa incorrectamente se vuelve muy destructiva. No se trata tanto de que usas la mente equivocadamente: generalmente no la usas en absoluto, sino que ella te usa a ti. Esa es la enfermedad.  Crees que tú eres tu mente. Ese es el engaño. El instrumento se ha apoderado de ti.